Antecedentes

Por el aire y por el agua

Como expusimos en la página anterior, vivimos en esta época bisagra, entre las primeras décadas de la exploración espacial, cuando los astronautas eran (aún son) personas altamente calificadas técnica y físicamente; y un futuro cercano donde el acceso al espacio será mucho más masivo. Donde aspiramos a convertirnos en una especie multiplanetaria. En ese contexto debemos prepararnos para que quienes exploren estas nuevas fronteras sean representativos de nuestra sociedad. El 10% de la población tiene una discapacidad crónica, sin contar las personas que ven reducidas sus capacidades por la edad avanzada, por la obesidad o por una condición temporal como resultado de una enfermedad o accidente. Si el futuro de la Humanidad está en diferentes puntos del espacio, preparar ese nuevo entorno a un porcentaje importante de la sociedad es absolutamente necesario. Un entorno de superficie planetaria será hostil y arriesgado, los accidentes socavarán las capacidades de las tripulaciones y tener miembros con una adaptación a esas limitaciones puede ser una ventaja, preparar los espacios y actividades para posibles limitaciones puede marcar la diferencia entre el éxito o el fracaso total. Las personas con discapacidad deben tener un lugar en el futuro de la Humanidad en todos los aspectos, incluyendo la exploración humana del espacio. ¿Qué adaptaciones deben hacerse para que personas con discapacidad motora puedan ser parte de una tripulación en la Luna, Marte u otra superficie planetaria? ¿Puede una persona con discapacidad motora ser de utilidad en una tripulación diversa?

Sebastián Musso a bordo de avión rojo de doble ala.

El principal objetivo de este trabajo es demostrar que una persona con discapacidad motora puede ser de utilidad en una tripulación diversa en una superficie planetaria. Para eso, Sebastián Musso, uno de los directores de AstroTES, por tener una distrofia muscular de caderas, se convirtió en sujeto de pruebas para realizar diferentes experiencias que lleven a comprobar nuestra tesis. Para esto, en enero de 2024, subió con Jorge Malatini1 a su avión acrobático Pitts-S1-11b de 300 caballos de fuerza para medir sus parámetros biométricos durante 15 minutos de maniobras acrobáticas que lo expusieron a 3,5g (fuerza de gravedad) positiva y 4g negativa. También hizo prácticas de buceo en piscina para medir su movilidad en asistencia gravitatoria.

Hoy el proyecto continúa intentando determinar ciertos parámetros útiles para el futuro de la exploración espacial con personas con discapacidad motora. ¿Qué adaptaciones se necesitan para distintas actividades en una superficie planetaria, para una persona con discapacidad? ¿Qué adaptaciones deberían hacerse a los trajes espaciales? La adaptación que una persona con discapacidad tiene a un medio hostil en su cotidianidad, ¿puede resultar en una ventaja para las dificultades que presenta la actividad espacial?

Sebastián Musso en una gran pileta, equipado con respirador y traje de buzo.

Creemos que este último punto puede ser de enorme importancia. Las personas con discapacidad tienen una amplia adaptación a un medio hostil ya que la propia Tierra lo es en muchos aspectos. Tienen una adaptación a las nuevas dificultades que se van sucediendo ya que muchas veces las limitaciones son progresivas y las dificultades siempre son más, y esto no sólo en el aspecto físico sino también en la adaptación anímica para soportar la adversidad. Una persona con discapacidad será de enorme apoyo para un miembro de la tripulación que se discapacite temporalmente por un accidente o, aún sin llegar a ese extremo, encuentre dificultades en lo que antes hacía con facilidad en condiciones de entorno diferentes.

Misión Argos

En agosto de 2025, otra vez Sebastián Musso, participó como comandante en la Misión Argos, la primera misión análoga de Sudamérica con una persona con discapacidad. Una misión análoga es una simulación de una misión espacial real realizada en la Tierra, en entornos que tienen similitudes físicas o naturales con otros mundos. Su objetivo principal es probar equipos, procedimientos y conceptos operativos, así como estudiar el impacto del aislamiento y otras condiciones extremas en el cuerpo y la mente humana antes de emprender viajes espaciales reales. Es encontrar las dificultades antes que se les presenten a los astronautas reales, en condiciones que serán mucho más riesgosas.

Sebastián Musso con un traje de vuelo naranja.

Esto fue en Hábitat Marte, una instalación que depende de la Universidad de Río Grande del Norte, a las afueras de la ciudad de Natal, Brasil. Allí, durante seis soles (seis días marcianos de 24 horas 40 minutos) se realizaron tareas de mantenimiento del hábitat, actividades en el invernadero, trabajos de orientación astronómica adaptados al cielo de Marte y sus coordenadas, actividades artísticas, pero sobre todo la observación y modificación de protocolos de trabajo y diseños de espacios para personas con discapacidad en entornos espaciales.

Sebastián Musso trabajando con muestras de polvo oscuro grnular en una cuadrícula.